Estados Unidos y la Enmienda de Igualdad

La Constitución de Cádiz de 1812 proclamó la libertad e igualdad para un  determinado grupo de hombres omitiendo a las mujeres. Esta omisión se manifestó, por ejemplo, en la expulsión de las mujeres del Parlamento. Instaladas las Cortes de Cádiz los diputados aprobaron el Reglamento para el Gobierno Interior de las mismas el 26 de noviembre de 1810 que establecía: “No se permitirá a las mujeres la entrada en ninguna de las galerías de la sala de sesiones. Los hombres de todas las clases podrán indistintamente asistir a ellas”. Hechos parecidos hay muchos, entre ellos la expulsión de las sufragistas estadounidenses del Capitolio en 1917, el trato humillante para impedir su acceso al Capitol Building y a las inmediaciones de la Casa Blanca  y el arresto de Alice Paul no obstante estar en vigor las Enmiendas I y VIII que reconocían los derechos de reunión y libertad de expresión y la prohibición de tratos vejatorios. Recientemente en España han ocurrido hechos relacionados con el límite al acceso de las mujeres al Parlamento. Ejemplos de la historia como los citados corroboran que las mujeres aún no son consideradas iguales. Es un problema no resuelto en el constitucionalismo. Vamos a centrarnos brevemente en la realidad estadounidense.
 
En 1920 se añadió a la Constitución la Enmienda XIX que reconocía el sufragio femenino. Las sufragistas consideraban que la concesión del voto no era suficiente y para garantizar los derechos de las mujeres propusieron la Enmienda de Igualdad. La Enmienda de Igualdad de Derechos o Equal Rights Amendment (ERA), que fue redactada en 1923 por Alice Paul, demanda la igualdad de derechos y la no discriminación por razón de sexo. Desde 1923 se ha presentado al Parlamento sin éxito. En 1972 la Cámara de Representantes y el Senado la aprobaron y se remitió a las legislaturas de los 50 Estados para que sea ratificada por los ¾ de los Estados de la Nación, es decir, por 38 Estados. Solo 35 votaron a favor. Tras noventa años, desde su nacimiento, y tras las batallas en diferentes legislaturas no ha sido ratificada.
 
Ni las enmiendas V y XIV (garantías de igual protección) ni la jurisprudencia de la Suprema Corte han demostrado eficacia ante el problema de la discriminación por sexo. Problema que viene siendo visibilizado por numerosos estudios que concluyen en la necesidad de la incorporación de la Enmienda de Igualdad a la Constitución para garantizar a nivel Federal los derechos de las mujeres y dar seguridad jurídica a las leyes de determinados Estados así como evitar que los derechos de la mitad del “American people” no dependan de los ciclos políticos según su color ideológico.
 
Estados Unidos tiene una alto índice de violencia contra las mujeres. Una de cada cuatro mujeres es víctima de violación física y psicológica. Las mujeres ganan solo 77 centavos por cada dólar que gana un hombre, mucho menos ganan las afroamericanas y latinas. La Cámara de Representantes aprobó en 2009 la  Ley de Salario Justo (Paycheck Fairness Act) que modifica la Equal Pay Act de 1963, pero el Senado en 2012 votó en contra. No ha ratificado la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) ni la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará). Sin embargo, el Gobierno ha aprobado las Estrategias contra la violencia de género a aplicar en su política exterior. El presupuesto Federal contra la violencia “doméstica” ha sido recortado y se esperan  donaciones de las empresas privadas. Las Universidades imparten Cursos de Género y cuentan con Centros de investigación en esta materia. El Gobierno proclamó al 26 de agosto (fecha de la extensión del sufragio a las mujeres) como el “Día de la Igualdad de las mujeres” (Women’s Equality Day). La fuerza del lenguaje oculta el significado material de la igualdad. El doble discurso desde los poderes del Estado perpetúa la igualdad formal ignorando la Enmienda.
 
La Enmienda de Igualdad cuestiona la carga androcéntrica de “We the people” y plantea propuestas para materializar la igualdad real. En estos noventa años los representantes del “American people” han tenido muchas oportunidades para añadirle justicia a su Constitución. Ya podrían haber corregido la grave omisión del constitucionalismo. Fuera o dentro de los Parlamentos la desigualdad que afecta a las mujeres pone en entredicho las bases del constitucionalismo tradicional. ¿Cuánto hemos avanzado en igualdad tomando como referencia al país número uno del mundo?

Nilda Garay Montañez, Profesora de derecho constitucional en la Universidad de Alicante. Actualmente es Visiting Researcher en American University. Estados Unidos.